Por la Razón o la Fuerza

Omar Iturrieta, Editor General.

Un grupo de estudiantes de Periodismo de la Universidad de Las Américas nos introducimos en el mundo virtual de las comunicaciones, para llevar a todos los rincones de nuestro planeta: “El Medio”. Semana a semana daremos un vistazo, una suave pincelada, a los principales hechos ocurridos en Chile.

Asumimos este interesante desafío con la absoluta convicción de que no somos dueños de la verdad, sin embargo intentaremos acercarnos a ella con objetividad, respeto y pasión. Con el entusiasmo de todo aquel que se siente joven, trascendiendo la edad biológica. Y mediante los valores y conocimientos que recibimos a diario de nuestros profesores.

Esta maravillosa experiencia no hubiese sido posible hace dos décadas. Era impensado que tan sólo unos estudiantes universitarios hubiesen creado un medio de las características y cobertura del que abrimos espacio hoy. Gracias al avance tecnológico y de Internet, tenemos la  posibilidad de expresarnos, haciendo públicos nuestros puntos de vista y mostrando una radiografía de la sociedad en que estamos inmersos. No queremos ser meros observadores, debemos ser protagonistas.

Es por esto que, en nuestra primera editorial analizaremos un tema de gran relevancia en nuestros días. Una preocupación en todos los niveles de nuestra sociedad: La violencia.  Una que se genera por acción u omisión, cuando la gran mayoría de los chilenos prioriza el uso de la fuerza por sobre la razón. Más aún cuando ésta proviene de la mayor institución del país, cuya principal responsabilidad es, justamente, actuar con cautela, dar pasos seguros, alejándose de la improvisación, estimulando el entendimiento y la armonía entre los ciudadanos.

Chile, desde su nacimiento, estuvo marcado por sucesos trágicos, frutos de la violencia. Algunos con consecuencias que hasta hoy se perciben en la sociedad y que calaron hondo en las almas de los compatriotas. Y cuando nos referimos a violencia, enmarcamos su manifestación en distintas formas: La tremenda brecha entre pobres y ricos, la inexistente calidad en la salud pública, la educación discriminatoria, difíciles accesos a la vivienda, la falta de respeto hacia las minorías de distintas índoles, entre tantas otras.

Recientemente acaeció la situación de Barrancones, los movimientos de comuneros mapuches y estudiantiles, y para finalizar por ahora, Aysén. Allí, a través de la fuerza pública se pretendió acallar las diferencias, evadiendo el diálogo e impidiendo alcanzar soluciones convenientes y dignas para ambas partes.

La actitud poco reflexiva de parte de nuestra cultura, podría atribuirse entre otras razones, a que en el inconsciente colectivo de los chilenos, sin duda, pesa con rudeza nuestro lema nacional: “Por la Razón o la Fuerza”, considerando que desde pequeños, en cuanto aprendemos las primeras letras, se le entrega exagerada importancia a este concepto. De aquí radica además que, dentro de las Fuerzas Armadas y de Orden su relevancia sea todavía más impetuosa. No obstante, es una frase que no se adecúa a los tiempos en que vivimos, a pesar  de que cuando se le dio origen, tenía plena validez y estaba acorde con las circunstancias.

Ahora bien, ¿Qué sucede en Chile?, ¿Será que estamos tergiversando el real significado de nuestro lema?, ¿Se estará imponiendo la fuerza sobre la razón?, ¿El uso desmedido de la fuerza no deja espacio a la razón? Finalmente, ¿Es mejor golpear y después hablar?

Cuando los niveles de violencia, robos y asaltos siguen incrementándose y se producen enfrentamientos con víctimas fatales, entre los propios efectivos de la policía civil y uniformada y, observamos el actuar de la fuerza pública contra pobladores o estudiantes, inevitablemente, miramos hacia nuestro escudo nacional con recelo y desconfianza.

Existen grupos de jóvenes, incluso menores de edad, que se enfrentan con armas de fuego a Carabineros, como sucedió el Día del Joven Combatiente. Asimismo están los, tristemente célebres, “Encapuchados”, quienes irrumpen, misteriosamente, en las manifestaciones pacíficas, desatando enfrentamientos con las Fuerzas de Orden, concluyendo en batallas campales y absolutamente innecesarias. ¿Dónde está la razón allí?

Ante ello, creemos que llegó el momento de considerar el cambio de nuestro lema nacional por uno que incite a la paz, al diálogo, al entendimiento y al respeto consciente, pero no por temor. Que se nos incite mediante lemas de “Paz, justicia y libertad” o “Con la Verdad no Temo ni Tiemblo”, como rezan lemas de otros países del continente.

Ponemos en la agenda nacional este tema, con el bien entendido que, es responsabilidad de todos los chilenos construir una sociedad mejor: amistosa, fraterna, flexible, respetuosa y justa. Y, sólo a través de la discusión, optimizar el camino que nos conduzca al país que todos soñamos.

Acerca de elmedioinformativo
Nada de términos medios... somos El Medio.

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