Lee, Chile ¿Lee?

Dentro del progreso que debe tener un país no sólo se considera el desarrollo económico, sino que también el cultural. Durante estos últimos años diferentes campañas, como el Teatro Santiago a Mil, han intentado acercar a la población popular hacia encuentros con otras maneras de entretención, panoramas alternativos al paseo del mall. Sin embargo, hay una deuda pendiente: encantar a las personas para que lean y disfruten de los cientos de mundos inmersos bajo el código de las letras.

Por Karen Vera

Si tenemos un 96% de alfabetización en Chile, ¿Por qué hemos perdido este hábito? Uno que, a diferencia de la televisión o cualquier modo de mensaje audiovisual, nos permite crear y plasmar aquellos mundos que se nos presentan, sin imágenes impuestas, sino que construyendo escenarios propios, los más íntimos… ¿Acaso faltan instancias que nos conecten con la pasión de leer?

Según diversos estudios realizados con objeto de evaluar el acercamiento de la población a la lectura indican que, a pesar de que casi la totalidad de la población sabe leer y escribir, la alfabetización “funcional” es bastante decreciente, es decir, no hay comprensión lectora. Incluso quienes se declaran lectores frecuentes, están por debajo de lo esperado para el nivel de desarrollo económico de Chile. Así también, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y El Caribe (CERLALC), mediante una investigación realizada en el año 2006 sobre Hábitos de lectura y consumo de libros en Iberoamérica, confirmó que nuestro país ocupa el sexto lugar, después de Argentina, México, Uruguay, Colombia y Portugal. ¿Vergonzoso, no?

Instancias de fomento

Recientemente el Gobierno de Chile, a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en conjunto con el Ministerio de Educación y Fundación Integra, impulsaron una Plan de Fomento de la Lectura llamado Lee, Chile, Lee. Orientado a promover y fortalecer la relación de la comunidad con los textos. Su visión se centra en cuatro ejes: la lectura como actividad fundamental para el desarrollo de la imaginación y la creatividad humana; experiencia formadora; derecho de todos y como factor de desarrollo. Pero ¿De qué manera? La fundamentación es la siguiente “que los distintos sectores vinculados a la lectura, tanto público como privado se coordinen y trabajen articuladamente para ampliar la cobertura de sus servicios, orientando mejor los recursos y promoviendo el acceso igualitario a la información y sus acciones”. ¿Será suficiente?

A modo de referencia y, sin desmerecer la iniciativa del Gobierno, sólo unos cuantos municipios organizan actividades con este fin. Entre el 27 de abril y el 6 de mayo, paralelamente Las Condes y Santiago establecieron ferias gratuitas de libros, y ¿Qué sucede con las comunas de menores recursos?, ¿Qué pasa con el impuesto al libro?

Derivado de lo anterior, se deduce que, si bien existen textos de segunda mano, muchas veces los libros de “moda” que tratan temáticas que a la gente le interesa, son nuevos y sólo se encuentran en librerías. Además, gran parte de las veces se prioriza otros gastos, consecuencia también de la frustración de que una obra se torne inalcanzable. Por ejemplo, el libro Choque de Reyes (segunda parte de Juego de Tronos) de Martin, George R.R., tiene un valor promedio de 21 mil pesos. ¡Qué levante la mano quién esté dispuesto a pagarlos! Allí nace la alternativa B: piratería. Y ello, el canal directo a la muerte agónica para los autores.

Las cifras lo dicen todo

Pero parece que aún como sociedad no le tomamos el peso de la gravedad al asunto, incluso cuando se revela que el 53% de los adultos chilenos se declara como no lector. Algunas razones: falta de interés, poco tiempo, escases de posibilidades, libros caros, problemas a la vista, entre otros. Así también, existe una baja tenencia de libros en la casa. Y si bien, el nivel socioeconómico influye en desarrollar hábitos de lectura, una mejor comprensión no va de la mano de este elitismo.

En cuanto a la revisión de prensa tampoco el escenario es auspicioso, pues según el Primer estudio en lectoría de medios escritos de la Universidad Diego Portales (2010) arrojó que sólo el 17% de los encuestados lee el periódico una vez a la semana.

Observar ejemplos externos

Inglaterra descubrió en un estudio realizado en el año 2006 que, un tercio de la población no era lectora habitual. Para contrarrestar este aumento y capturar nuevos lectores lanzó la campaña Quick Reads, que consiste en libros rápidos para incentivar la lectura. Un mecanismo fruto de alianza entre privados y públicos.

Nacen como una alternativa a las revistas convencionales, pero con enfoque en novelas cortas de bajo costo, disponibles en tiendas, supermercados y librerías, publicadas por distintas editoriales. Seis años más tarde han distribuido 3,5 millones de textos en ese país.

Siendo Chile una nación de dos Premios Nobel de Literatura (Gabriel Mistral y Pablo Neruda) y un reciente Premio Cervantes (Nicanor Parra), las publicaciones o concursos literarios también son insuficientes. Asimismo, para promover la lectura se debe considerar los diversos gustos entre los distintos públicos. Un punto importante para tener en cuenta y no caer en el vicio tácito de imponer el tipo de lectura que ciertos círculos suponen la más adecuada. Primero logremos el acercamiento, el encanto, porque sin duda tras éste vendrá la “calidad” y el noble consumismo de la lectura.

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